Tres características recurrentes

Los cursos de periodismo emprendedor de los profesores entrevistados comparten algunas características comunes, aunque también es posible percibir diferencias si consideramos la antigüedad de la actividad y la experiencia —profesional y docente— de quien la dirige.

Primera característica recurrente
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n 92% de los cursos son semestrales; es decir, duran entre cuatro y cinco meses, con un promedio de 3,5 horas semanales en que los estudiantes deben estar en las aulas. Observamos una excepción en un curso que no fue considerado en la muestra: en DeporTEA —una escuela de estudios con más de tres décadas de vida en Argentina— existe el curso “Autogestión y marketing de medios” y tiene un carácter anual, pero se divide en tres módulos con tres profesores distintos. Alexandra López dicta uno de sus módulos, además de un curso del mismo nombre en TEA, pero que dura cuatro meses.

Segunda característica recurrente
U
n 92% de nuestros entrevistados dictan el curso en programas de estudio de pregrado conducentes a una licenciatura en periodismo o comunicación social. Solamente dos profesores dictan cursos en programas de posgrado; en estos casos, la duración de sus cursos es menor —cuatro semanas con dos horas semanales— y la estructura de contenidos suele estar más focalizada. Carina Novarese, por ejemplo, dicta un módulo de comunicación en un Máster en Dirección de Comunicación en la Universidad de Montevideo en Uruguay, y en el plazo de un mes debe concretar una tarea compleja: entregar un panorama general sobre las tendencias que están marcando la disrupción digital en medios.

Tercera característica recurrente
U
n 76% de los cursos de estos profesores son obligatorios en el plan de estudio y en algunas circunstancias el estudiante debe haber aprobado materias previas para poder participar de la actividad. Por ejemplo, en el caso del profesor César Lengua de Perú, a sus estudiantes se les exige la aprobación de un curso llamado “Análisis de mercado”, lo que les entrega una base más sólida en términos de conocimiento del entorno en que se mueve la (post)industria de medios.

Solamente seis profesores declararon que su curso era optativo. Summer Harlow de Estados Unidos —un país con una mayor tradición de flexibilidad en mallas curriculares—, ve difícil que en el futuro sea una materia obligatoria para todos los estudiantes de su universidad.

Pitch de cursos
Estudiantes

Nuestra investigación pone su foco en los profesores y sus cursos; sin embargo, también quisimos conocer las percepciones que tienen sobre sus estudiantes en relación al periodismo emprendedor. Entendemos que esta mirada es parcial y mediada, y requiere, en el futuro, ser contrastada con opiniones directas de quienes asisten a estos cursos como periodistas y comunicadores en formación.

Pedimos a los profesores de nuestra muestra que evaluaran el grado de interés y conocimiento de sus estudiantes sobre el periodismo emprendedor. Para eso utilizamos una escala de 1 a 5, donde 1 es un nivel bajo y 5 es un nivel alto. El promedio de las percepciones sobre el grado de conocimiento previo por parte de los estudiantes en este tema está bajo la media —2,04— y puede explicarse por la novedad del tema en cuestión y la falta de conexión con otras actividades dentro del plan de estudio, algo que describiremos más adelante como “factores de desánimo”. Al hablar del grado de interés que los estudiantes demuestran, sin embargo, el promedio se ubica cercano al nivel medio-alto (3.64). Y este interés aumenta claramente en cursos optativos (4.33), donde el estudiante tiene un rol activo al momento de decidir tomar la clase correspondiente.

Esto, sin embargo, plantea una paradoja que requiere ser discutida a nivel de jefaturas o direcciones de carreras. Por un lado tenemos cursos optativos de periodismo emprendedor con alto interés por parte de los estudiantes, pero ese carácter optativo de las actividades es una desafío, ya que a veces estos cursos se sitúan en el margen del plan de estudios y corren el riesgo de ser modificados —o eliminados— ya que no necesariamente son parte integral del mismo.
Contrastamos esta percepción sobre el grado de interés y conocimiento con dos preguntas adicionales. Primero, qué creen los profesores que anima o animaría a los estudiantes a emprender en periodismo. Las respuestas fueron abiertas pero posteriormente fueron agrupadas de acuerdo a la idea central. Un 48 por ciento de los profesores dice que  el factor que más podría incentivar a sus estudiantes es la posibilidad de crear algo propio, al margen de los medios tradicionales, y que podría darles libertad editorial y económica para hacer periodismo. Así lo plantea Carolina Albornoz de Perú: “La independencia ideológica (no someterse a la línea de los grandes medios) y económica (crear su propia fuente de ingreso)”.

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El segundo factor más mencionado —un 28 por ciento de las respuestas— es la posibilidad de crear alternativas a los medios establecidos. Y esta idea, mencionan algunos profesores, surge una vez que los estudiantes ya han realizado prácticas profesionales o han tenido una experiencia concreta al interior de una sala de redacción. “Después de pasar por prácticas rentadas en medios tradicionales de comunicación, se dan cuenta de que quieren hacer otra cosa, porque no les gusta o porque les toca trabajo que no les divierte”, dice Gonzalo Sobral de Uruguay. “Mi curso —plantea Miguel Huerta de Chile— está en el segundo semestre del cuarto año, que es cuando ellos ya vienen de la práctica en medios y vivieron la realidad de los medios. Y la realidad de los medios en Chile es una realidad un poco triste”.

El resto de los factores que animarían a sus estudiantes van desde la posibilidad de conocer referentes en periodismo emprendedor —la idea de que otros previamente han logrado armar y sostener un medio—, la pasión interna, el desafío de vencer el miedo a emprender y la necesidad de supervivencia de la profesión. Como dice José Crettaz de Argentina: “Hay que meter esa semilla de la actitud emprendedora, porque es clave para la empleabilidad, independientemente de dónde esté el trabajo, si es propio o dentro del emprendimiento de otro”.

“Hay que meter esa semilla de la actitud emprendedora, porque es clave para la empleabilidad, independientemente de dónde esté el trabajo, si es propio o dentro del emprendimiento de otro”.
José Crettaz, Universidad Argentina de la Empresa.

La segunda pregunta consistió en trabajar la mirada inversa: qué creen estos profesores que desanima o desanimaría a los estudiantes a emprender en periodismo. Acá la dispersión en sus respuestas es mayor y, por lo tanto, es más complejo agruparlas en tendencias comunes. La mención más recurrente es la falta de recursos económicos (28 por ciento), seguido de la falta de capacidades para poder diseñar y gestionar un medio nuevo.

Pero en la heterogeneidad de los factores de desánimo identificados también asoman características propias de los países. Yanancy Noguera dice que Costa Rica tiene un ecosistema emprendedor débil, que el Estado ha sido un garante de la empleabilidad, desestimulando la iniciativa propia, y que esto ha generado un notorio contraste con otros países centroamericanos: “Claro que hay corrupción, claro que hay inequidad y hay muchas situaciones que se deben resolver, pero no tenemos demandas tan importantes que hagan que los periodistas sintamos una obligación, necesidad de desarrollar periodismo diferente, más innovador, más agresivo”, dice. Sarita Murillo de Bolivia cree que en sus estudiantes existe un temor por las restricciones a la libertad de expresión: “Recibimos muchas amenazas en nuestro país de que van a cerrar medios digitales o van a ir presos aquellas personas que dirijan medios digitales por decir algo, por sacar a la luz alguna investigación que pueda afectar al gobierno en curso”.

Elizabeth Saad de Brasil, en cambio, dice que otros cursos dentro del plan de estudio de su universidad están muy desfasados del mercado; ahí, el problema no reside fuera del proceso de formación sino que está íntimamente ligado a la progresión y coherencias de las propuestas que cada universidad establece para formar periodistas y comunicadores. Este argumento también puede ser un prisma para observar qué entendemos hoy por identidad profesional del periodista. María Sánchez de España plantea que no todos tienen la “cultura del emprendimiento”, y Gonzalo Sobral de Uruguay cree que un gran problema es la falta de creatividad: “Los de periodismo parecemos tipos inquietos, curiosos y ratones de biblioteca. Y los que son más ordenados y sistemáticos, terminan haciendo comunicación corporativa. Algunos [estudiantes] se asustan de que la creatividad esté en otro lado”.

Invitados

Los cursos de periodismo emprendedor de los profesores entrevistados también se han convertido en espacios donde convergen experiencias concretas de proyectos mediales independientes o de personajes que, de algún modo, se vinculan a los temas abordados en las distintas asignaturas. Uno de los hallazgos es que el 80 por ciento de los profesores ha invitado al menos a un periodista emprendedor para que comparta su experiencia con sus estudiantes.

La profesora Sarita Murillo (Bolivia), por ejemplo, ha traído a su clase a Doly Leytón, emprendedora del medio La Región, una publicación enfocada en la cobertura de turismo y medioambiente, y a Fabiola Gutiérrez, embajadora en ese país de SembraMedia. En la clase de la profesora Alexandra López (Argentina) ha participado Roberto Dánna, creador de "Flores de papel", un diario barrial —en formato impreso y digital— que se asoció con los comerciantes de su zona, en las afueras de la ciudad de Buenos Aires, para generar rentabilidades mutuas. Y en España, dos profesores han contado con la visita de Ignacio Escolar, fundador de eldiario.es y uno de los referentes más mencionados al momento de hablar de experiencias exitosas de periodismo emprendedor.

Si bien este perfil de invitado ha sido el más mencionado en las respuestas, los profesores también han atraído a otros personajes a sus aulas: emprendedores de áreas distintas a los medios, periodistas freelance —con el objetivo de reforzar la idea de marca personal del periodista— o profesionales que se desempeñan en salas de redacción tradicionales pero que han asumido roles de liderazgo en procesos de innovación intraempresariales, un concepto que también aflora en algunos de los cursos analizados.

Solamente un profesor mencionó haber invitado a un inversionista de medios, lo que refleja la desconexión que no sólo la academia tiene con este mundo, sino que también la del periodismo en general.

Complejidades

¿Qué es lo más complejo al momento de dictar un curso de periodismo emprendedor? Las respuestas de los profesores entrevistados abarcan aspectos propios del desarrollo del curso pero también se refieren a componentes externos —el plan de estudio en el que está inserto y el perfil de periodista que se busca formar— y características del mercado del trabajo.

Una idea que se repite es cómo los profesores deben negociar en sus clases la lejanía que tienen sus estudiantes con una mentalidad económica. Esa cualidad puede ser desglosada en distintos subáreas: capacidad de identificar problemas y necesidades de un mercado, habilidad para equilibrar económicamente un proyecto, manejar aspectos básicos de contabilidad, por mencionar algunos. Gonzalo Sobral dice que transferir a sus estudiantes la idea del plan de negocio es lo más complejo. “Es como si mencionaras al demonio”, cuenta. Diana Taborda de Colombia responde en una línea similar: “Para ellos es física nuclear, es donde más me demoro. Necesito que entiendan, no que lo manejen”.

Una segunda idea recurrente es la dificultad que estos profesores identifican para que sus estudiantes entiendan la magnitud de la disrupción que la industria periodística ha sufrido en los últimos años. Así lo plantea José Crettaz: “La primera dificultad es esa: que los estudiantes comprendan cuál es la profundidad de la transformación de los medios en que eligieron trabajar como ámbito profesional”.

En cierto modo, para algunos de los profesores entrevistados el entender esta modificación tectónica equivale a tomarle el peso justo a lo que significa, hoy, hablar de periodismo emprendedor. “Lo que más complejo me resulta es que mis alumnos puedan entender la importancia del periodismo emprendedor desde nuestra realidad como país”, dice Abraham Torres de México.

“Lo que más complejo me resulta es que mis alumnos puedan entender la importancia del periodismo emprendedor desde nuestra realidad como país”

Abraham Torres, Universidad Iberoamericana en Puebla, México

Elizabeth Saad de Brasil plantea que sus estudiantes llegan al curso con una idea “distorsionada” de lo que significa actualmente el trabajo periodístico: “Ellos creen que van a trabajar en la redacción e ir a la calle a recoger informaciones. Las cosas han cambiado mucho”. Y Juan Luis Manfredi pone una voz de alerta: el periodismo emprendedor es una realidad, “no es una moda”. Y agrega: “Esta realidad de emprendimiento de proyectos periodísticos va a ser la vía más probable para encontrar un empleo”.

Y Juan Luis Manfredi pone una voz de alerta: el periodismo emprendedor es una realidad, “no es una moda”. Y agrega: “Esta realidad de emprendimiento de proyectos periodísticos va a ser la vía más probable para encontrar un empleo”.

Juan Luis Manfredi, Universidad Castilla-La Mancha en Madrid, España.

 

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Otras complejidades mencionadas por los profesores entrevistados abarcan desafíos propios de la docencia, como tener conocimientos actualizados para cada sesión y planificar de forma equilibrada el curso. Una profesora que tiene un curso de entre 70 y 80 estudiantes dijo que el tamaño del grupo es la principal complicación: “Yo los divido en grupos y sí logro notar que no todos los integrantes se involucran o aceptan el reto de lo creativo. Ahí hay una dificultad que yo metodológicamente tengo que tratar de resolver. Después los resultados pueden ser dramáticamente distintos, muy desnivelados”.

Sarita Murillo de Bolivia vuelve a una idea previa sobre el desprestigio del periodismo en su país: “A veces dicen: ‘Yo no quiero ser igual que tal periodista’, ‘yo no quiero venderme como tal periodista’. Ellos se sienten, además, con un poco de miedo de poder desarrollar o emprender en el periodismo, por miedo a que estos les perjudique como personas o que se limite su libertad de expresión”.  

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